La Librería Faro vivió este sábado una de esas mañanas que confirman que la cultura también puede convertirse en un acontecimiento social en Totana. Numerosas personas llenaron la librería para acompañar a la joven autora totanera Raquel Montiel en la presentación de Las casualidades no existen, su primera novela, en un acto que terminó convirtiéndose en un diálogo cercano sobre literatura, juventud, miedo, creatividad y pasión por las historias.
La expectación era evidente incluso antes de comenzar el encuentro. Tanto, que el propio librero Dani Meca arrancó la presentación anunciando que la autora había logrado batir el récord de asistencia en una presentación en la historia de Librería Faro, una noticia que provocó los primeros aplausos de la mañana y que evidenció el interés que ha despertado el debut literario de la escritora totanera.
"Eso quiere decir muchas cosas buenas de ella", señalaba Meca antes de dar paso a la autora.
Visiblemente emocionada, Raquel Montiel confesó desde el inicio que todavía le costaba creer lo que estaba viviendo.
"Para mí esto es un sueño y no me creo estar delante de vosotros presentando mi primer libro", reconocía ante un público que siguió toda la charla con enorme atención.
La presentación se desarrolló en formato entrevista-diálogo entre Dani Meca y la autora, un formato distendido que permitió conocer no solo la trama de la novela, sino también el proceso creativo, las influencias literarias de Montiel y la visión que tiene sobre la escritura y la lectura entre los jóvenes.
Una historia donde los sueños esconden un crimen
Durante la conversación, Raquel Montiel explicó el origen del título Las casualidades no existen, una frase que, según confesó, resume una idea que la ha acompañado desde pequeña y que constituye el eje principal de la novela.
"Siempre he creído que las cosas pasan por una razón, que cada cosa que ocurre en tu vida pasa en el momento que tiene que pasar, ya sea por una decisión, por un favor o incluso por un error", explicaba la autora.
Para Montiel, la vida funciona como una sucesión de piezas conectadas entre sí, "como fichas de dominó que se van colocando una detrás de otra desde el principio hasta el final", una visión que trasladó directamente a la historia de su libro.
La novela sigue a Hugo, un joven que llega a Madrid para comenzar una nueva etapa universitaria —su madre trabaja fuera y eso lo obliga a enfrentarse solo a un entorno completamente nuevo— y que empieza a experimentar una serie de sueños inquietantes relacionados con un crimen real. Lo que al principio parecen simples pesadillas termina convirtiéndose en algo mucho más oscuro, obligando al protagonista a seguir pistas y descubrir una verdad que parece unir realidad, destino y misterio.
La historia arranca con la desaparición de Laura Heredia, estudiante de primer curso de la Universidad de Madrid, que desaparece tras asistir a una fiesta universitaria. Antes de perderse su rastro, la joven consigue enviar un mensaje a su madre asegurando que se encontraba mal y que estaba en una zona boscosa conocida como "la senda de los pinos". Desde entonces, no se ha vuelto a saber nada de ella. La policía interroga a varios estudiantes que estuvieron presentes en la fiesta y continúa con las labores de búsqueda. Por el momento, no se descarta ninguna hipótesis.
A partir de ahí, la investigación policial y las pesadillas de Hugo comienzan a entrelazarse en una trama donde, como insiste el propio título, nada ocurre por casualidad.
Sin entrar en spoilers, Montiel explicó que uno de sus objetivos era precisamente provocar dudas constantes en el lector.
"El libro está pensado para que en más de una ocasión el lector se pregunte si lo que está pasando realmente es casualidad o no", afirmaba.
Una escritora formada entre lecturas
Uno de los aspectos más comentados durante la presentación fue la sólida base lectora que Dani Meca percibió en la novela pese a tratarse de una primera obra. El librero destacó especialmente la capacidad descriptiva de la autora y aseguró que el libro demuestra que detrás hay años de lectura y aprendizaje.
"Últimamente mucha gente escribe, pero a veces se nota que no ha leído", reflexionó Meca durante la charla. "Y da gusto encontrar gente joven que sí tiene esa base".
Raquel Montiel explicó que lleva leyendo y escribiendo desde que tiene memoria. "No recuerdo el momento en el que empecé a escribir porque era muy pequeña, y leyendo llevo desde que tenía uso de razón. Me devoro los libros como si fueran agua", confesó.
Preguntada por sus recomendaciones personales más allá de su propia novela, Montiel no dudó demasiado. Además de Las casualidades no existen, eligió A un lado de la carretera de Paul Pen como uno de los libros que más la había impactado en el último año, y apuntó también La asistente como otra lectura destacada.
Aunque ya había escrito relatos y pequeñas historias anteriormente, reconoció que enfrentarse a una novela le generó muchas dudas y miedos. "Empecé hace unos años a escribirlo, pero no tenía el impulso para sacarlo a la luz porque me daba miedo y vergüenza", admitió. Aun así, aseguró que el proceso terminó convirtiéndose en una experiencia profundamente positiva. "Ha sido un reto, pero también una experiencia muy bonita porque he podido plasmar una idea en la que siempre he creído".
Del miedo a publicar al respaldo de una editorial
La autora también habló sobre el proceso de publicación y explicó que inicialmente pensó en autopublicar la novela, aunque finalmente decidió enviar el manuscrito a varias editoriales. Fue la editorial catalana Autografía la que apostó por su obra y le permitió dar el salto definitivo a la publicación.
"Ellos apostaron por mí y aquí estoy presentando el libro con ellos", comentó emocionada.
Durante la conversación, Dani Meca aprovechó para reflexionar sobre el panorama editorial actual y el auge de nuevos escritores, destacando la importancia de apoyar propuestas jóvenes con verdadera pasión por la literatura. Puso como ejemplo el caso de Javier Castillo, cuyo primer libro se autopublicó en Amazon antes de dar el salto a las grandes editoriales, como un modelo de lo que la perseverancia y las redes sociales pueden lograr para un escritor novel.
Hugo, un protagonista con rasgos de la autora
Otro de los momentos más interesantes de la presentación llegó cuando Meca preguntó a la autora cuánto había de ella misma dentro de la novela. Montiel reconoció que Hugo, el protagonista, comparte varios rasgos con su personalidad.
"Es muy inocente, confía demasiado en los demás y en ese sentido sí que me ha gustado que tenga un poco que ver conmigo", explicó.
La autora profundizó además en el sentimiento de vulnerabilidad que vive el personaje al llegar a Madrid y enfrentarse a un entorno universitario rodeado de estudiantes pertenecientes a clases sociales más altas. "Me gusta que el lector sienta que el protagonista está por debajo del resto, y que por eso mismo se deje llevar y empiece a confiar en gente en la que quizás no debería", señaló.
TikTok, BookTok y una generación que sí lee
La conversación derivó también hacia los hábitos de lectura de las nuevas generaciones, en un debate especialmente interesante entre Dani Meca y Raquel Montiel. Aunque ambos reconocieron que existen perfiles muy distintos entre los jóvenes, la autora defendió que actualmente se lee más de lo que muchas veces se piensa, especialmente gracias al impacto de las redes sociales.
"A raíz de TikTok ha salido el BookTok y gracias a eso se está dando muchísima publicidad a escritores", explicaba. Junto a Javier Castillo, Montiel citó a otros autores españoles cuya visibilidad ha crecido exponencialmente gracias a las recomendaciones en redes, subrayando que el fenómeno ha cambiado las reglas del mercado editorial y ha acercado la literatura a lectores que quizás no habrían llegado a ella por otros canales.
La escritora reconoció que géneros como el romance, la fantasía o el llamado dark romance dominan actualmente gran parte del mercado juvenil, aunque dejó claro que sus preferencias personales se inclinan hacia el thriller. "Mi lectura favorita es el thriller. El romance y todo eso me aburre", decía entre risas.
Meca aportó una reflexión sobre cómo cada vez más personas descubren la lectura en edades adultas, con una anécdota que arrancó sonrisas entre los asistentes: un compañero suyo que nunca había leído un libro en su vida empezó con casi cuarenta años y no ha parado desde entonces. "Todo el mundo tiene su libro", sentenció el librero. "Quizás sea este para mucha gente."
"Escribir es como meterme debajo del agua"
Uno de los momentos más personales de la presentación llegó cuando Dani Meca preguntó a Raquel qué significa realmente escribir para ella. La autora ofreció entonces una de las respuestas más sinceras y emocionales de toda la mañana.
"Para mí escribir es como meterme debajo del agua, no escuchar nada, no escuchar a nadie y simplemente meterme a fondo en una historia", confesó. "Se me pasan las horas volando y disfruto muchísimo."
Una sensación que comparó directamente con la experiencia de leer un libro y desaparecer mentalmente dentro de una historia.
La lectura de un fragmento dejó la librería en silencio
Antes de finalizar el acto, Raquel Montiel quiso leer uno de los fragmentos de la novela para introducir a los asistentes en la atmósfera de misterio del libro. El pasaje escogido correspondía a uno de los sueños de Hugo y describía una escena nocturna en mitad de un bosque cubierto de niebla, con un coche abandonado, un pequeño perro aterrorizado y la aparición de una figura espectral acompañada por un inquietante sonido metálico: "tic, tic, tic".
La lectura consiguió crear uno de los momentos más envolventes de toda la presentación y permitió a los asistentes descubrir el tono oscuro y psicológico de la novela. El fragmento terminaba con Hugo despertando sobresaltado, empapado en sudor, después de sufrir una vez más la misma pesadilla.
Una posible continuación y un mensaje para quienes sueñan con escribir
Aunque Raquel Montiel aseguró que el final de Las casualidades no existen queda cerrado, dejó abierta la posibilidad de continuar la historia en el futuro. "Hay alguna cosilla que queda por destapar", reconoció, dejando caer que podría existir una segunda parte.
Antes de terminar el acto, la autora lanzó además un mensaje para todos aquellos jóvenes —o no tan jóvenes— que tienen historias guardadas en un cajón pero todavía no se han atrevido a compartirlas.
"Que tengan valor, porque al final la vida es una, la vida pasa volando y lo que no hagas ahora, a lo mejor mañana no lo puedes hacer."
La presentación concluyó entre aplausos, firmas de ejemplares y conversaciones distendidas entre la autora y los asistentes, en una Librería Faro que volvió a consolidarse como uno de los principales espacios culturales de Totana. Dani Meca cerró el encuentro reiterando su apoyo a la autora y al talento joven del municipio.
"Esta es tu casa para presentar todos los libros que vengan", le dijo antes de despedirse.
Y viendo la respuesta del público en esta primera presentación, todo apunta a que no será la última vez que Raquel Montiel reúna a tantos lectores alrededor de una historia nacida en Totana.