El pasado 7 de enero, Totana volvió a cumplir con una de sus tradiciones más arraigadas acompañando a su patrona, Santa Eulalia de Mérida, en la romería de regreso a su santuario en Sierra Espuña, tras las fiestas patronales y el periodo navideño. La jornada estuvo marcada por la devoción y el sentimiento colectivo, aunque también por una notable menor afluencia de participantes, condicionada por el frío y las circunstancias meteorológicas de los días previos.
Una de las romerías menos participativas de los últimos tiempos
Esta edición pasará a la historia reciente por ser una de las romerías menos concurridas. Según fuentes de la Policía Local, algo más de 5.000 personas acompañaron a la imagen durante el recorrido, una cifra sensiblemente inferior a la habitual, que en años anteriores superaba los 10.000 participantes de media.
Las bajas temperaturas matinales, la cercanía de la nieve y las lluvias registradas en días anteriores por la borrasca “Francis”, que dificultaron el acceso a las zonas recreativas, influyeron de forma decisiva en la participación. A ello se sumó el hecho de que el 7 de enero fuera festivo únicamente en Totana, lo que redujo la presencia de vecinos de municipios limítrofes y de totaneros que trabajan fuera. Pese a ello, la romería mantuvo su carácter simbólico y emocional, reflejo del profundo arraigo de esta tradición.
Cristo como luz frente a las tinieblas
La jornada comenzó a las ocho de la mañana con la misa de despedida celebrada en la parroquia de Santiago el Mayor. Durante la homilía, el párroco Francisco José Fernández reflexionó sobre el pasaje evangélico del pueblo que caminaba en tinieblas y vio una luz grande, relacionándolo con la falta de sentido y esperanza de la sociedad actual.
El sacerdote advirtió sobre los riesgos de una cultura basada en la “absolutización del yo”, que genera individuos aislados e incapaces de comunión y alegría. Para ilustrarlo, utilizó la metáfora del yoyó como símbolo de una forma de vivir encerrada en uno mismo, que impide salir al encuentro del otro y roba la esperanza. Frente a ello, presentó a Cristo como la verdadera luz y esperanza, deseando que Santa Eulalia ayude a los fieles a descubrir ese sentido profundo de la vida.
Antes de finalizar la celebración, se procedió a la bendición de una nueva capelina destinada a las romerías, confeccionada y donada por la vecina Ana Casanova. El párroco agradeció también la presencia del presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras; del alcalde de Totana; de la corporación municipal; del Patronato de la Fundación La Santa; del mayordomo; de la agrupación de hermanos; del coro de hombres y, de manera especial, de todo el pueblo de Totana y de los devotos venidos de otras localidades.
El recorrido y las declaraciones institucionales en el Rulo
A las nueve en punto, tras la misa, dio comienzo el cortejo romero. El itinerario, de unos siete kilómetros, llevó a la imagen desde el casco urbano hasta el santuario, siendo despedida oficialmente por su pueblo en el paraje del Rulo, antes de adentrarse en un paisaje que combina huertos de cítricos en su primer tramo y bosques de pinos en los aledaños de Sierra Espuña.
En este enclave, el presidente regional, Fernando López Miras, destacó que la romería representa una “jornada de felicidad, devoción y emoción”, y subrayó la importancia de cuidar y dar a conocer la cultura y la identidad totanera. Asimismo, recordó que Totana es un referente en turismo rural dentro de la Región de Murcia, motivo por el cual la Comunidad Autónoma ha realizado inversiones en la mejora y equipamiento de los alojamientos rurales del entorno de La Santa.
Durante el recorrido no faltaron los cánticos, los vítores a la Patrona ni la presencia de rondallas y grupos musicales, que se fueron sumando a la comitiva. Los hermanos de La Santa realizaron las tradicionales paradas para recuperar fuerzas, siendo agasajados por los vecinos con productos típicos, como el caldo con pelotas.
Convivencia, gastronomía y normalidad en el santuario
Uno de los momentos más emotivos fue la entrada del trono al atrio del santuario de Santa Eulalia de Mérida, donde se ofició una misa de campaña de bienvenida acompañada por los cánticos de la Tuna de Totana. Una vez la imagen fue resguardada en su ermita, comenzó la vertiente más festiva de la jornada.
Los parajes del entorno del santuario acogieron a numerosos grupos de vecinos y visitantes que, pese al frío, compartieron una jornada de convivencia en la que se degustaron platos tradicionales como arroces, migas y otros guisos elaborados con leña. Bajo la autorización de la Comunidad Autónoma y la supervisión de los agentes medioambientales, se permitió hacer fuego con combustible vegetal en las áreas recreativas de El Grifo y El Ángel.
El dispositivo de seguridad y emergencias, integrado por más de cincuenta efectivos de Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil, bomberos y agentes medioambientales, informó de un desarrollo normal de la jornada, registrándose únicamente seis asistencias sanitarias leves en la base de operaciones del santuario.
Una romería que, aun con menor participación, volvió a poner de manifiesto la fe, la identidad y el espíritu de hermandad de Totana en torno a su patrona, Santa Eulalia de Mérida.