La noche de este Domingo de Ramos dejó en Totana una estampa de recogimiento, emoción y profunda carga espiritual gracias al concierto de marchas pasionarias «Amargura y Gloria», ofrecido por la Orquesta Pulso, Púa y Pasión en la Iglesia de Santiago el Mayor.
Desde los primeros compases, la música se erigió como hilo conductor de un acto que fue mucho más que un concierto. Tal y como expresó el presentador del concierto en la bienvenida, la velada se concibió como “un puente que une los corazones nazarenos de nuestro pueblo”, en una noche donde el arte sonoro se convirtió en lenguaje universal capaz de elevar el alma y abrir caminos hacia la fe.
Bajo la dirección de Vicente Sáez, la orquesta interpretó un cuidado repertorio que incluyó marchas como Caridad del Guadalquivir, Jerusalén, Nuestro Padre Jesús, Cristo de la Agonía, Reina de Reyes, La Madrugá, Mi Amargura, La Esperanza de María, A la Gloria y, como colofón, Virgen de las Nieves Coronada.
Un relato que avanzó entre la palabra y la música
Entre cada interpretación, la palabra tomó protagonismo para guiar al público a través de los momentos más significativos de la Pasión. Desde las profecías de Simeón —“y a ti misma una espada te atravesará el corazón”— hasta la entrada triunfal en Jerusalén, donde se recordó que “Jerusalén es destino, es cruz, es entrega”, el relato fue avanzando con intensidad creciente.
La narración condujo a los asistentes hasta el Gólgota, evocando el momento en que Cristo, cargando con la cruz, es llevado al lugar de la calavera. La oscuridad del mediodía, el silencio sobrecogedor tras la muerte y el dolor de María fueron descritos con solemnidad, destacando que “no hay amargura más honda que la de una madre”.
El pasaje del sepulcro marcó uno de los instantes más sobrecogedores del concierto, recreando el silencio y la incertidumbre tras la muerte de Cristo. Sin embargo, el relato no se detuvo ahí: la oscuridad dio paso a la luz con el anuncio de la Resurrección, recordando que “al tercer día Jesucristo resucitó y subió a la gloria”, completando así el sentido pleno de “Amargura y Gloria” que daba título al concierto.
Agradecimientos en una noche de hermandad
Antes del tramo final, la orquesta quiso expresar su agradecimiento a todas las entidades y personas que hicieron posible el evento. Se reconoció el apoyo del Ayuntamiento de Totana y su Concejalía de Cultura, así como la acogida del párroco de Santiago, Francis.
También hubo palabras de gratitud hacia los medios de comunicación por su labor de difusión, al Cabildo Superior de Procesiones, a la Pregonera y al Nazareno de Honor de la Semana Santa 2026, sin olvidar a familiares, amigos y nazarenos presentes, a quienes se agradeció su acompañamiento constante y su papel esencial en el “latido” de la formación.
Un estreno cargado de sentimiento
El momento más especial de la noche llegó con la intervención de Dami Heredia, secretaria de la asociación y responsable del arreglo musical de la obra "Virgen de las Nieves Coronada", quien tomó la palabra para presentar la última marcha. En un discurso cercano y emotivo, explicó el proceso creativo y puso en valor el esfuerzo conjunto de la orquesta para llevar a escena esta adaptación.
Heredia detalló la complejidad de trasladar una pieza concebida originalmente para banda al sonido característico de la formación: “Traducir la grandeza de una banda de música a la delicadeza de nuestras bandurrias, laúdes y guitarras ha sido un viaje largo e intenso”.
Asimismo, subrayó que su arreglo no nació para quedarse sobre el papel, sino como un homenaje vivo a los músicos: “Una partitura es un mapa, pero sois vosotros los que, con tesón, valentía y esfuerzo, encontráis el camino y le dais alma a cada nota y a cada compás”.
Dami Heredia quiso también agradecer el compromiso de todos los integrantes, destacando las horas de dedicación “robadas al descanso y a la familia”, y puso en valor el carácter humano de la agrupación, definida como una auténtica familia que late al unísono. Su intervención, además, fue una sorpresa para los propios músicos, lo que añadió un componente aún más emotivo al cierre del concierto.
Un cierre a la altura de la emoción vivida
Con estas palabras, se dio paso al estreno de Virgen de las Nieves Coronada, del compositor Víctor Ferrer, dedicada con especial cariño a los miembros de la orquesta y, de manera particular, a su director, Vicente Sáez.
La interpretación final puso el broche de oro a una noche en la que música, fe y sentimiento se fundieron en perfecta armonía, dejando en el templo totanero el eco de un concierto que trascendió lo musical para convertirse en una experiencia compartida, íntima y profundamente emotiva.