Cuando las aulas aprenden a descansar

Homenaje a todos los Docentes de la CARM en el final de un nuevo curso

Hace apenas unos días, recorría por última vez este curso los pasillos del IES Prado Mayor de Totana. Las puertas permanecían abiertas, las aulas ya estaban ordenadas y ese silencio tan particular de finales de junio comenzaba a ocuparlo todo. Cada año me ocurre lo mismo: necesito unos minutos para detenerme, mirar alrededor y tomar conciencia de que, una vez más, hemos llegado al final de otro curso.

Durante diez meses hemos compartido mucho más que contenidos, exámenes o programaciones. Hemos compartido alegrías, preocupaciones, descubrimientos, frustraciones, aprendizajes y, sobre todo, tiempo. Porque educar es, en gran medida, entregar una parte de nuestro tiempo a los demás. Y cuando el curso termina, uno comprende que el verdadero balance nunca cabe en un boletín de notas.

Pienso en nuestros alumnos, que ya disfrutan de ese verano tan esperado, lleno de posibilidades, nuevas vivencias y descanso. Ojalá encuentren tiempo para vivir despacio, para leer, para conversar, para equivocarse y para seguir creciendo lejos de los horarios y de los timbres. A ellos, y a sus familias, les deseo unas felices vacaciones.

Pienso también en los cientos de compañeros docentes que, lejos de haber comenzado todavía su descanso, continúan estos días desempeñando una labor tan importante como exigente en los tribunales de oposición. Su responsabilidad, su dedicación y su compromiso merecen todo nuestro reconocimiento. Del mismo modo, quiero enviar un mensaje de ánimo y admiración a los miles de opositores que afrontan estas semanas decisivas con esfuerzo, nervios e ilusión. Detrás de cada examen hay años de estudio, sacrificios personales y una enorme vocación por la enseñanza.

Y no puedo olvidar a quienes este curso cierran definitivamente la puerta de su aula, porque ha llegado el momento de la jubilación. Después de toda una vida dedicada a la enseñanza, solo cabe decir gracias. Gracias por cada clase impartida, por cada alumno acompañado, por cada esfuerzo silencioso que ayudó a construir la Educación que hoy seguimos sosteniendo entre todos. Ojalá esta nueva etapa os devuelva, multiplicado, todo el bien que habéis sembrado.

Ahora el aula descansa. Nosotros también debemos aprender a hacerlo. Porque descansar no es detenerse; es prepararse para volver a caminar.

A todos los docentes, estudiantes y familias: Felices vacaciones. Que estos meses nos aporten el sosiego, la ilusión y la energía necesaria para seguir educando y aprendiendo.

Y, como cada año, guardemos la llave del aula con la tranquilidad de quien sabe que, cuando septiembre vuelva a llamar a la puerta, allí seguiremos. Quizá un poco más descansados, quizá un poco más sabios, pero con la misma vocación de siempre. Porque las aulas, incluso cuando parecen vacías, nunca dejan de guardar la memoria de todo lo vivido

¡Feliz verano, compañeros Docentes!

Que el verano nos devuelva la calma, el tiempo y la ilusión que tantas veces dejamos en las aulas.

Nos vemos en septiembre.

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